A finales de verano, un restaurante de Oviedo decidió pagar 20.500 euros por un lote de 2,5 kilos de queso Cabrales que, por cierto, pertenece a una denominación de las más pequeñas que se conocen porque sólo hay 28 productores que lo elaboren.

Con el precio pagado, este Cabrales se convierte en el queso más caro del mundo y entra a formar parte del mítico Guinnes World Records por ser el más caro jamás subastado. Ahora falta saber qué harán los propietarios que lo han comprado y, en caso de que lo pongan a la venta, a qué precio irá el plato o ración.

El Cabrales es un queso azul que tiene como protagonista un hongo, el penicillium, que crece muy cómodo a ciertos grados altos de humedad y bajas temperaturas. Si encuentra el punto exacto, el Cabrales es excelente o, mejor dicho, sólo entonces pasa a ser Cabrales por su característico aroma y sabor.

 

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